Síntomas del cáncer de pulmón: guía completa para grupos de riesgo—¡no ignores estas señales!

«Doctor, solo tenía tos de vez en cuando, ¿cómo puede ser cáncer de pulmón en fase intermedia?» Es la pregunta que más escucho en 30 años de práctica. La OMS reporta más de 2,2 millones de nuevos casos de cáncer de pulmón al año en el mundo; China representa casi el 30 %, y alrededor del 80 % de los pacientes se diagnostican en fase avanzada, con una supervivencia a 5 años de solo el 19,7 %. La razón principal es que muchas personas desconocen los síntomas del cáncer de pulmón y confunden las señales tempranas con un resfriado o bronquitis, retrasando la consulta.

I. Los síntomas del cáncer de pulmón se agrupan en 3 categorías—reconocerlos pronto importa

Los síntomas varían según la ubicación, el tamaño y la diseminación del tumor: locales, sistémicos y por metástasis. Los locales suelen ser señales tempranas y los más ignorados; las personas en riesgo deben vigilarlos.

(1) Síntomas locales: las «señales de alarma» del pulmón

Relacionados directamente con la presión o irritación del tumor en las vías respiratorias. Uno o más que duren más de 2 semanas deben motivar consulta.

• Tos persistente: el síntoma temprano más frecuente (hasta 75 %). Suele ser tos seca e irritativa o con poca expectoración blanca; los antitusivos ayudan poco y dura más de 2 semanas. Si el tumor comprime un bronquio, la tos puede volverse áspera o metálica. • Sangre en el esputo o hemoptisis: uno de los signos tempranos más específicos (30–40 %). Consulte de inmediato por cualquier cantidad. • Opresión torácica, ahogo, dificultad para respirar: al crecer el tumor o haber derrame pleural, la respiración empeora; al principio con el esfuerzo, después en reposo. • Dolor torácico: a menudo sordo o punzante (25–30 %); peor con tos, respiración profunda o movimiento si hay afectación de pleura o pared torácica. • Ronquera: si el tumor se extiende a ganglios del mediastino y comprime el nervio laríngeo recurrente, la ronquera persiste y los caramelos no ayudan—posible signo de extensión.

(2) Síntomas sistémicos: las «alarmas silenciosas» del cuerpo

• Pérdida de peso sin causa: alrededor del 60 % pierde 5 kg o más en 1–3 meses sin dieta. • Fiebre persistente: «fiebre tumoral» (37,5–38,5 °C, antibióticos ineficaces) o fiebre por infección. • Cansancio y sudores nocturnos: fatiga constante que el descanso no alivia; sudores nocturnos copiosos pueden indicar baja inmunidad y enfermedad activa.

(3) Síntomas por metástasis: «señales de peligro» de progresión

• Cerebro: cefalea, mareo, náuseas, vómitos, entumecimiento, convulsiones, visión borrosa. • Hueso: dolor en la zona de metástasis, a menudo peor por la noche; fractura patológica. • Hígado: dolor en hipocondrio derecho, hinchazón abdominal, pérdida de apetito, ictericia, ascitis. • Ganglios: aumento de tamaño en cuello, supraclaviculares o axila; duros, poco móviles, sin dolor.

II. Grupos de riesgo: no pase por alto estos síntomas (con pasos prácticos de cribado)

Incluyen: tabaquismo prolongado (incl. pasivo/terciario), antecedentes familiares de cáncer de pulmón, exposición a polvo/asbesto/radiación, edad 50 años o más, enfermedad pulmonar crónica (p. ej. EPOC, tuberculosis).

Pasos prácticos de cribado

1. Autovigilancia y registro (cuándo empezó, frecuencia, detalles). 2. Acudir al servicio adecuado: neumología o cirugía torácica. 3. Pruebas recomendadas: TAC torácico (primera opción), analítica, estudio de esputo; según necesidad broncoscopia, biopsia pulmonar, marcadores tumorales; para metástasis TAC/RM craneal, gammagrafía ósea, ecografía abdominal. 4. Seguimiento: las personas en riesgo deben hacerse TAC torácico anual aunque no tengan síntomas; los nódulos requieren seguimiento según indicación médica.

III. Preguntas frecuentes

Respuestas a las dudas más habituales.

Q1: ¿Cuánto tiempo de tos debe preocupar?

Tos seca persistente (poca o ninguna flema), poca respuesta a antitusivos, duración superior a 2 semanas—sobre todo en personas de riesgo—justifica evaluación pronto. Más aún si hay sangre en el esputo, dolor torácico o pérdida de peso.

Q2: El cáncer de pulmón temprano da pocos síntomas. ¿Cómo detectarlo pronto?

Aproximadamente 20–30 % del cáncer de pulmón temprano no da síntomas claros. Las personas de riesgo de 50 años o más deberían hacerse un TAC torácico de baja dosis anual; puede detectar tumores de menos de 5 mm y elevar la detección temprana por encima del 80 % y la supervivencia a 5 años hasta alrededor del 70–80 %.

Q3: ¿La sangre en el esputo significa siempre cáncer de pulmón?

No—bronquitis, tuberculosis, bronquiectasias pueden causarla—pero el cáncer de pulmón es una causa clave a descartar. Personas de mediana/avanzada edad y en riesgo deben acudir al médico de inmediato ante cualquier sangre en el esputo y realizarse TAC torácico y estudio de esputo.

Q4: ¿Los fumadores de largo tiempo necesitan cribado sin tener síntomas?

Sí. El tabaco (p. ej. más de 20 paquetes-año, más de 10 cigarrillos/día) es el principal factor de riesgo. Incluso sin síntomas se recomienda TAC torácico anual. La incidencia es 10–20 veces mayor en fumadores; alrededor del 40 % de los casos tempranos se detectan solo por cribado.

Q5: ¿En qué se diferencian los síntomas del cáncer de pulmón de un resfriado o bronquitis?

En la persistencia y la especificidad: resfriado/bronquitis suelen mejorar en 1–2 semanas y no suelen incluir sangre en el esputo, pérdida de peso inexplicable ni tos metálica. Los síntomas de cáncer de pulmón suelen durar más de 2 semanas y pueden incluir sangre en el esputo, dolor torácico, ronquera y pérdida de peso; los medicamentos para el resfriado y los antibióticos no ayudan.

IV. Resumen y próximos pasos

El cáncer de pulmón es peligroso porque los síntomas tempranos se pasan por alto con facilidad y muchos se diagnostican tarde. Conocer los síntomas clave, hacerse cribados periódicos si se está en riesgo y acudir al médico cuando algo no va bien puede mejorar mucho la detección temprana y la curación. Si está en riesgo o tiene tos persistente, sangre en el esputo, opresión torácica o pérdida de peso, acuda a neumología o cirugía torácica y hágase un TAC torácico. La detección, el diagnóstico y el tratamiento tempranos son la clave para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida.

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